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Como ya hemos visto en anteriores ocasiones, el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) es un tributo municipal que grava el mero ejercicio de cualquier actividad económica. A estos efectos, se considera actividad económica la realización de actividades empresariales, profesionales o artísticas cuando suponga la ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos, o de uno de ambos, con el fin de intervenir en la producción o distribución de bienes de servicios.

Este impuesto tiene diferentes cuotas en función del ámbito territorial en el que se desarrolle la actividad. Así, podemos diferenciar entre cuotas estatales, provinciales y locales.

Cada una de las cuotas tributarias del impuesto se determina a través de las tarifas del mismo, que establecen un catálogo de actividades gravadas que, además, contienen una serie de Notas que delimitan el desarrollo de cada actividad y su inclusión en uno u otro grupo.

Estos grupos se divide en epígrafes, que constituyen un desglose de actividades específicas a los que se asigna una cuota o, en su caso, los criterios que permiten su concreción.

De esta forma, cada contribuyente debe darse alta en los epígrafes que más se ajusten a su actividad.
Por lo tanto, en la gestión de este impuesto juega un papel determinante la clasificación de las actividades, pues la asignación de un epígrafe u otro puede suponer una forma de tributación diferente y, en consecuencia, un ahorro.

Ahora bien, ¿cuándo hay que pagar el IAE?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que las personas físicas están exentas de pago de este impuesto. Por ello, solo deben hacer frente a él las entidades que tienen una cifra de negocio anual igual o superior a 1 millón de euros en territorio común o a 2 millones de euros en territorio foral. Incluso en este último caso, hay una exención de pago durante los dos primeros años desde el inicio de la actividad.

Por tanto, aquellos que no tengan el deber de hacer frente al pago del impuesto, solo tendrán la obligación de darse de alta en el censo de actividades en el plazo de 1 mes desde el inicio de la actividad y, en su caso, presentar las correspondientes declaraciones de modificación o baja que sean procedentes.

Aunque el IAE se devenga siempre el día 1 de enero de cada año, el período de pago depende del tipo de cuota por la que se tribute.
Así, en el caso de las cuotas locales, hay que tener en cuenta el calendario fiscal de cada Ayuntamiento. En caso de que no se apruebe ese calendario, el período voluntario de pago es el comprendido entre el día 1 de septiembre y el 20 de noviembre.

Respecto de las cuotas estatales y provinciales, para el ejercicio 2019, el período voluntario de pago se comprende entre el 16 de septiembre y el 20 de noviembre de 2019, ambos inclusive.

¡Recuerda! Si tienes dudas, consulta con FI Group, somos expertos en la tributación local relativa al Impuesto sobre Actividades Económicas y contamos con un equipo técnico y jurídico-fiscal especializado, por lo que te podremos asesorar en profundidad al respecto.

Alberto Prieto de León

Asesor fiscal