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«El mundo es un lugar peligroso, no a causa de los que hacen el mal sino por aquellos que no hacen nada para evitarlo». Esta frase de Albert Einstein viene a resumir el punto transcendental en el que nos encontramos en relación con la problemática medioambiental actual.

La pandemia del Covid ha agudizado muchos de los problemas ambientales existentes. El Plan de Recuperación y Resiliencia, España Puede, que ejecutará 70.000 millones de euros del fondo europeo Next Generation EU está basado en cinco objetivos uno de los cuales se centra en el impulso a una economía verde. De este total, se han repartido 3.782 millones de euros que serán destinados a la Nueva Política Industrial España 2030 y la Estrategia de Economía Circular, 2.091 millones a la Preservación del Litoral y Recursos Hídricos y 1.642 millones a Conservación y restauración de ecosistemas y biodiversidad.

El Plan de Recuperación está ofreciendo una oportunidad para realizar este cambio que no se debe desaprovechar.

A la vista de los proyectos presentados a nivel industrial en la Manifestación de Interés de Economía Circular, más de 1.300, resulta evidente el interés generado por las empresas españolas en la transición ecológica. Es importante resolver los stoppers que dificultan esta transición, como la necesaria implicación del conjunto de empresas, organizaciones y usuarios en dicho proceso de cambio. Si falla alguno de los implicados en el desarrollo sostenible, la cadena se rompe.

La emergencia climática

El cambio climático, sin duda, es el mayor obstáculo al que nos enfrentaremos durante las próximas décadas, aunque no es el único. Para poner freno a esta situación se deben impulsar proyectos que impacten positivamente a la salud de nuestro planeta. Y es que el cambio de la economía lineal actual a la economía circular es posible.

El modelo actual funciona bajo un sistema en el que todo lo fabricado tiene un final y termina por salir del ciclo productivo. En cambio, la economía circular fomenta que los materiales y recursos se mantengan en el ciclo productivo durante el mayor tiempo posible sin perder su valor, evitando así, el impacto negativo que genera el modelo actual.

Las consecuencias de seguir funcionando mediante el sistema de economía lineal pueden agravar otros problemas medioambientales cruciales como el agotamiento de recursos naturales y la generación incontrolada de residuos. Va a ser a través de proyectos que fomenten el cambio al nuevo modelo industrial lo que nos permita alargar el ciclo de vida de los productos, reducir la demanda de la extracción de recursos naturales y disminuir de forma considerable la creación de residuos. 

Por su parte, según la FAO, la agricultura y el uso de las tierras de cultivo es responsable de más del 20 % de las emisiones de gases de efectoinvernadero y del consumo del 70 % de agua a nivel mundial.

Sin embargo, ya se está trabajando a través de algunas convocatorias de ayudas financiadas en la mayor parte por los fondos FEADER, en el impulso de proyectos para el desarrollo de una agricultura sostenible y eficiente que atienda la demanda actual de alimentos.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, aprobó el pasado lunes 19 de abril la distribución territorial de 104 millones de euros para la financiación de los Programas de desarrollo rural desde donde se articularán actuaciones y medidas que impulsarán el desarrollo rural sostenible de acuerdo con la Comisión Europea.

Es el momento clave para la transición. ¿Empezamos?

Si quieres conocer más convocatorias de Medio Ambiente y Economía Circular, puedes ir a nuestro buscador de ayudas haciendo click aquí

Claudia Marín, Consultora de Medio Ambiente