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Recientemente se ha publicado el Informe “Panorama de la Fiscalidad Local 2018”, elaborado por REAF Asesores Fiscales, un órgano especializado del Consejo General de Economistas de España.

Pues bien, en el mismo se analizan, entre otros aspectos, el impacto tributario de los impuestos locales. En esta ocasión, vamos a centrarnos en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles o IBI.

El IBI es un tributo local cuya configuración normativa la aprueba, básicamente, el Estado. No obstante, los municipios ostentan cierta potestad tributaria al respecto.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]

Así, por ejemplo, los Ayuntamientos pueden establecer exenciones a favor de los centros sanitarios de titularidad pública o de los inmuebles que tengan una cuota líquida que no supere la cuantía que la Ordenanza fiscal fije; fijar los tipos impositivos respetando los márgenes fijados por la normativa; incrementar, en determinadas circunstancias, los tipos impositivos; establecer tipos impositivos diferenciados (a excepción de los inmuebles de uso residencial); determinar tipos de gravamen reducidos en los municipios en los que entren en vigor nuevos valores catastrales; instaurar determinadas bonificaciones potestativas respecto de, entre otros, inmuebles de organismos públicos de investigación y de enseñanza universitaria, de inmuebles de interés cultural afectos a explotaciones económicas, de inmuebles en los que se desarrollen actividades económicas declaradas de especial interés o utilidad municipal, de grupos de bienes de características especiales o a favor de los sujetos pasivos que ostenten la titularidad de familia numerosa. Ahorrar en el pago del IBI es perfectamente posible. FI Group sabemos cómo hacerlo. Contáctanos! Esta potestad de los municipios provoca que existan diferencias a la hora de exigir el pago del IBI y, por lo tanto, en la recaudación por habitante de dicho impuesto.

No obstante, el IBI representa, para la mayoría de municipios, una de las principales fuentes de ingresos (según el informe, supone alrededor del 28% de todos los ingresos). Así, por ejemplo, en Ciudad Real supone el 78,4% de los ingresos provenientes del conjunto de los impuestos locales y en León, el 76,6%. En contraposición, en Vitoria, el IBI solo supone el 46,9 % o el 50,3% en Pamplona.

La mayor recaudación proviene de los inmuebles urbanos. Así, en términos de ingresos, Madrid es la capital de provincia en la que se espera un mayor ingreso de IBI por habitante (438,90 €), seguido de Castellón (419,80 €) y León (407,30 €). La menor recaudación se prevé en Ceuta (87,00 €), Melilla (106,80 €) y Bilbao (148,90 €). La mayor parte de la recaudación proviene de los bienes inmuebles urbanos.

En relación con los tipos impositivos, Tarragona tiene el tipo impositivo más alto para inmuebles de naturaleza urbana (0,953 %), mientras que el tipo más bajo es el de Toledo (0,446%). Por lo tanto, existe una diferencia de 0,507%, lo que supone que, por ejemplo, un inmueble con un valor catastral de 100.000 euros, tendría una cuota tributaria de 953,00 € en Tarragona y de 446,00 € en Toledo, suponiendo una diferencia de 507,00 €.

En los bienes inmuebles rústicos, el tipo más alto corresponde a Girona (0,907%) y el más bajo (0,3%) en Lugo, las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.

Destaca el hecho de que, para 2018, en 21 capitales de provincia se han modificado los tipos de gravamen de urbana, suponiendo en la mayoría de los casos una disminución de los mismos, salvo en Girona, Lleida y Soria donde se aprobó un ligero incremento.

Finalmente, el informe tributario contiene también una simulación de las cuotas tributarias del IBI de inmuebles con un valor catastral de 50.000 €, 100.000 €, 300.000 € y 500.000 €, de todas las capitales de provincia. Al respecto, las cuotas más altas se corresponden con las de Girona, Lleida y Tarragona. En contraposición, las cuotas más bajas son las de Toledo, Málaga y Albacete.

Autor: Neus Teixidor.