24/07/2015

Xavier Cazabon
Administrador F. Iniciativas España 

Preocupada por la pérdida de competitividad de la economía europea en sectores emergentes y de alto valor añadido, la Comisión Europea ensaya nuevas fórmulas de apoyo a la innovación empresarial. Si en 2014, en el marco del programa “Horizonte 2020”, ponía en marcha el “Instrumento Pyme” como mecanismo de apoyo a la innovación empresarial para pymes europeas, en 2015 es el turno de las empresas innovadoras con alto potencial de crecimiento o gacelas.

A ellas se dirige “Vía Rápida a la Innovación” (FTI, por sus siglas en inglés), con una dotación de 200 millones euros para su fase piloto (2015-2016) y subvenciones de hasta el 70% sobre un presupuesto recomendado por proyecto de en torno a los 3 millones de euros.

FTI financia proyectos de gran volumen y conserva la vocación de innovación transnacional y en cooperación de los programas tradicionales, aunque con consorcios más reducidos y manejables. Y hace patente la voluntad de la Comisión de reducir la carga burocrática y administrativa de sus programas, de forma que se conviertan en instrumentos más sencillos, dinámicos y atractivos para la tipología de empresa puntera a la que se quiere apoyar.

El nuevo instrumento se concibe como abierto (en objetivos) y veloz (en la llegada al mercado de las innovaciones apoyadas). A diferencia del resto de mecanismos de “Horizonte 2020”, los FTI son temáticamente abiertos; además, todo tipo de empresas, sin importar su tamaño, pueden acceder a ellos, ya que al tratarse de proyectos consorciados, empresas de diverso perfil y tamaño pueden cooperar y reforzarse mutuamente. Y pueden participar entidades no empresariales (su presupuesto global no podrá exceder el 40%).

Todo ello debe ponerse en el contexto de la estrategia de la Comisión Europea: apoyar proyectos de alto valor añadido en el que participen empresas con un elevado potencial de crecimiento, así como acelerar el potencial innovador del tejido productivo europeo para ganar la carrera a sus competidores.

La consolidación del nuevo mecanismo tras los dos primeros años de rodaje dependerá, ante todo, del tipo de empresas que se presenten al mismo. Entre mayo y octubre se evaluarán las primeras propuestas presentadas y se conocerán los primeros proyectos apoyados.

Sea cual fuere la decisión respecto al futuro de FTI que la Comisión adopte en 2016, el programa es una gran oportunidad para las empresas innovadoras. El tejido productivo español debe saberlo aprovechar.

Fuente: La Vanguardia