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Existen multitud de tasas locales que son exigidas por los Ayuntamientos por la utilización de diferentes espacios públicos o, bien, por la prestación de servicios públicos u otras actividades que se ofrecen por lo que de algún modo benefician a los vecinos.

Simplificando, se trata de tributos que se pagan por la ocupación de la vía pública (por ejemplo, podemos pensar en el estacionamiento de coches en zona azul o la instalación de un quiosco en la acera) o la prestación de un servicio por parte del Ayuntamiento, ya sea directa o indirectamente (en este caso, el ejemplo típico es la tasa por la recogida de los residuos urbanos, también conocida como la tasa de basuras).

A diferencia de los impuestos locales, en los que la normativa de los mismos viene recogida en una ley estatal y los Ayuntamientos únicamente ostentan ciertas facultades, en el caso de las tasas locales los Ayuntamientos disponen de plena autonomía para exigirlas o no en un territorio y, además, para establecer su completa y detallada regulación mediante la Ordenanza fiscal correspondiente.

Ello supone que existen multitud de tasas locales, cada cual con una regulación determinada. Asimismo, aunque algunas tasas locales se exigen en diferentes municipios, existen muchas de formas de cuantificar las mismas, por lo que es muy importante llevar a cabo un control individualizado de cada Ordenanza fiscal.

En este sentido, resulta de interés el Informe “Panorama de la Fiscalidad Local 2018”, elaborado por REAF Asesores Fiscales, un órgano especializado del Consejo General de Economistas de España, analiza, entre otros aspectos, el impacto tributario de los impuestos locales y, en concreto, las tasas locales. Dicho informe recoge algunos aspectos de las tasas locales a tener en cuenta:

  • Como hemos apuntado, cada Ayuntamiento tiene su propia regulación de las tasas locales, por lo que tienen una importancia vital las ordenanzas fiscales que las regulan.
  • Los acuerdos para el establecimiento de tasas locales deben adoptarse por el Pleno del Ayuntamiento, teniendo en cuenta lo dispuesto en los informes técnico-económicos correspondientes, en los que se debe detallar, según el caso, el valor de mercado o el coste previsible del servicio.
  • Existen algunas directrices a la hora de determinar la cuota tributaria a pagar, ya sea mediante la cantidad resultante de aplicar una tarifa, una cuantía fija o la cantidad resultante de la aplicación conjunta de una tarifa y una cuantía fija.

Así, generalmente, las tasas por utilización privativa o aprovechamiento especial del dominio público local, se suelen fijar teniendo en cuenta el valor que ese aprovechamiento tendría en el mercado si los bienes afectados no fueran de dominio público.

En el caso de las tasas abonadas por la prestación de un servicio, su importe no puede exceder, en su conjunto, el coste real o previsible del servicio o la prestación recibida.

  • No existe, sin embargo, una regla general que determine el devengo de las tasas, pues el mismo depende del hecho imponible de cada una de ellas.

En todo caso, se requiere que se haya iniciado el uso privativo o aprovechamiento especial o la prestación del servicio, sin perjuicio de que se pueda solicitar un depósito previo a ese inicio.

Además, si se trata de tasas periódicas, el devengo tiene lugar el día 1 de enero de cada año y el período impositivo coincide con el año natural, salvo que se produzca el inicio o el cese de la actividad por la que se devenga la tasa. En este último caso, la cuota se prorratea.

  • Respecto de la gestión de las tasas locales, los Ayuntamientos pueden gestionarlas directamente o encomendar esa gestión a otros entes (como pueden ser Consorcios o Diputaciones Provinciales). De hecho, es habitual que se suscriban convenios de colaboración en este sentido.
  • Asimismo, el tributo puede gestionarse mediante autoliquidación del sujeto pasivo o, bien, mediante liquidación notificada por parte de la Administración.

Junto con lo expuesto anteriormente, a nuestro juicio, también es importante la revisión del procedimiento de aprobación de las Ordenanzas fiscales y sus modificaciones, pues en algunas ocasiones no se siguen las previsiones legales o no se motivan suficientemente, quedando al arbitrio su determinación.

Y, a efectos de recaudación, ¿qué relevancia tienen las tasas locales?

De media, las tasas locales suponen un 13,6 % de los ingresos totales de las capitales de provincia. A este respecto, destaca que esta cifra se eleva hasta el 27,6% en Pontevedra, el 27,5% en Lugo o el 25,3% en Cuenca. En contraposición, los ingresos por tasas locales suponen únicamente un 4,4% en Ceuta, un 4,6% en Jaén o un 6,5% en Melilla.

En términos generales por habitante, las tasas locales suponen de media 311,70 euros en San Sebastián, 295,50 euros en Segovia o 283,40 euros en Girona. En contraposición, los habitantes que pagan menos tasas locales son los de Badajoz (51,70 euros), Jaén (66,60 euros) y Las Palmas (86,20 euros). Lo que supone una diferencia de hasta 254 euros.

Por último, debemos destacar que el citado Informe “Panorama de la Fiscalidad Local 2018” realiza una interesante comparativa entre los municipios de Madrid, Barcelona, Almería y Oviedo. En el caso de Madrid, tiene establecidas 24 tasas locales, sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona solo tiene 16 tasas. Almería tiene 31 tasas y Oviedo 20.

En cualquier caso, ahorrar en el pago de las tasas locales es perfectamente posible, siempre y cuando cuentes con profesionales cualificados que puedan ayudarte a analizar la configuración contenida en las Ordenanzas Fiscales. FI Group somos expertos en la optimización de este tipo de tributos de carácter local.

Autor: Neus Teixidor | Abogada fiscalista en FI Group