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El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) es un tributo municipal que grava la realización de cualquier construcción, instalación u obra para la que se exija la obtención de licencia de obras o urbanística o la presentación de declaración responsable o comunicación previa, con independencia de que se haya obtenido o no.

¿Cómo se calcula el ICIO?

Para saber cómo hacer el cálculo, debemos tener en cuenta que la determinación de la cuota del ICIO, parte de la base imponible a la que se le aplica el tipo de gravamen aprobado por el Ayuntamiento correspondiente (no puede ser superior al 4%).

¿Y cómo se calcula la base imponible del ICIO?

En este caso, se toma en consideración el coste real y efectivo de la construcción, instalación y obra. Aquí encontramos un problema, pues ¿qué se considera “coste real y efectivo”?

La ley dispone que se trata del coste de ejecución de la obra, lo que, en su caso, sigue siendo un concepto bastante amplio y, a su vez, ambiguo. Por ello, son numerosas las resoluciones y sentencias que matizan el alcance de este concepto.

A este respecto, hay que tener en cuenta qué no se incluyen como coste real y efectivo el IVA ni los demás tributos relacionados con la construcción, instalación u obra. Tampoco se computan los honorarios profesionales ni el coste de informes de seguridad laboral o medioambientales. Asimismo, tampoco se tiene en consideración el beneficio empresarial del contratista.

¿Afecta el ICIO a todo tipo de construcciones, instalaciones y obras?

Lo cierto es que, como hemos apuntado, “construcción, instalación y obras” son conceptos muy amplios, por lo que, interpretados de un modo estricto, incluirían todo tipo de maquinaria y mobiliario. En este sentido, el Tribunal Supremo ha matizado que, como regla general, se tienen en cuenta aquellos elementos que sólo pueden usarse dentro de la construcción, instalación u obra, pues se hallan unidos a la misma de forma permanente.

Así, por ejemplo, podemos poner de manifiesto que, los Tribunales han considerado que no se incluye como “coste real y efectivo” el coste de electrodomésticos móviles, mobiliario, material de oficina, elementos decorativos… Si bien, en ocasiones, se computa el coste de su instalación.

Por otro lado, en construcciones y obras, el “coste real y efectivo” incluye también el coste de los trabajos de preparación del terreno, como los movimientos de tierras.

En definitiva, para determinar qué elementos deben incluirse dentro del “coste real y efectivo” de la construcción, instalación u obra, hay que tener en cuenta numerosos factores y es necesario contar con un asesoramiento especializado en la materia.

Si tienes dudas, consulta con el Departamento de Fiscalidad Inmobiliaria de FI Group, pues somos expertos en la tributación local relativa al Impuesto sobre Construcciones Instalaciones y Obras y contamos con un equipo técnico y jurídico-fiscal especializado, por lo que te podremos asesorar en profundidad al respecto.

Neus Teixidor

Abogada